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La cabecita

Comparto un poco de la tradición oral de Cajamarca.

La cabecita, ayapuma, wak-wak-pum o chusec

Los antiguas escogían el sitio para hacer su casa con gracia y gusto, no en lo más fácil, si no en el más propio para éso.

Ño Pablo Acuña, sque dijo: - Pa levantar una casa hay que saber onde; cualquier gafito no puede. Y pulseaba la roca con su bastó de fierro. Onde él iba a levantar, era chuchume. Se alegró. A unos quince metros había un ojo de agua clarita y un poco más allá, unos tunales de lamberse. Su casa se cería de todas partes.

Había que dale majestad: un techo col’epato y unas paredes blancas blancas para que se vean bonitas con el rojo de las tejas nuevas.Labró cerca al ojo de agua el chuchume y le quedó una tinaja, un poco áspera pero hermosa, en la roca viva.Hasta allí lloraba la roca y colmaba la tina. Viendo que ésta se desbordaba, trazó un canalito hacia la chacra de a lado. En poco tiempo creció el carrizo; los tronquitos avanzaban a ras de suelo y dasito formaban un bosquecito. Hacia la altura, sobre el tunal, la casa blanqueaba a los cuatro vientos. Su base, en plena roca, cubría terrenos incultivables.
Las ovejas y las vacas tuvieron parte en la repartición del sitio escogido, más a la falda del cerrito, pa defenderse del viento fuerte.


Estamos a muchos años del pararaico. Aquella vez toitos los vecinos ayudaron a labrar las escaleras en el chuchume desde onde la tina hasta la puerta de la casa. Y ahora se ven lajas al costado de la gradería pa que descansen y tengan valor los que suben.
Los pájaros cantaban viento rayar la aurora. Una fiesta de pájaros recordaba ño Pablo y a sus hujos a las cinco de la mañana; ña Aurelia, su mujercita, ya estaba en la cocina preparando el caldo verde: Añañau, el paico, el chiche, los ajos crecían juntito al ojo de agua.

Ño Pablo, ponchajo todavía, tuvo deseo sque de hacer el dos; fue al sitio de costumbre, bajo el tunal y las pencas blancas.

- ¡Pablo, Pablo, desenrédame! - sque gritó una voz de mujer. Ño Pablo se enmudeció, cacau el viejito: se le suspendieron los deseos. Gafeó un poco, quiso correr, pero no pudo, como si sus pies hubieran sido de plomo o fierro. Entre las zarzas, el ambulante cabello de una mujer se enredaba ocultándole el rostros. Por el espanto, el frío recorrió su cuerpo, pero el viejito como sonámbulo, desenredó la cabellera. La CABEZA, rodó primero, pero luego se impulsaba dando gritos y saltos: -WAK-WAK-PUM! WAKWAKPUM!


“Alma vuelve a tu cuerpo”, sque dijo ño Pablo. Y no sabría decir cómo a la CABEZA no le antojó morderle o pegarse. Porque desde antes ya, es así - Cuenta ño Pablo -: “Tiempales hace que un cristiano se había emborrachao con su mujercita. Y comieron después cuy salado, y quedaron secos, en un sueño muy pesado. A eso de la media noche, la mujer roncaba feazo. El hombrecito no quiso recordarla. Y estiró su brazo pa ladearle la cabeza, pero no había: sus dedos tocaron caliente aquella sangre que hervía en el cuello de su mujer. Entón se acordó de los consejos de sus mayores y se quedó quietito. Ahí nomás sque entró la CABEZA de su mujer. Y él roncaba más todavía pa hacerle creer que no sentía nada. La CABEZA buscaba sque su sitio pero no encontraba encajarse como antes. Das se zafaba, se resbalaba. Entón, lloraba. Y él hombre: - ¿Qué tienes? ¿Te dura todavía la borrachera?, sque le gritó y saltó él para abandonar la casa, pero más velóz fue la CABEZA: se pegó al hombro del marido, amenazándolo. Le rogaba el pobre señor que baje. En vanito era todo. Y así fue, desde ese ratito el hombre tenía que andar con la cabeza de su mujer al hombro.
Esto pasa sque cuando nos acostamos con sed y ni siquiera agüita, aunque sea un sorbo, tomamos. Y en nuestro sueño vemos un manantial y hasta allá se encamina nuestra cabeza. Más lo pasa a las mujeres, a los varones muy poco. No hay que tocar el cuello; ahí está sque el secreto; si no se tantea nada, la cabeza da con su sitio y se pega de nuevo como antes. Ni hay por qué negarle la agüita a un cristiano cuando nos pide.
Y aquel infeliz, pa arriba, pa abajo; pa este lado pa aquel lado con su cabeza de más en el hombro. Y antojosa sque era. En todo, el triste señor lo hacía su gusto. Años… De aburrido quería matarse. Hasta que un día, el sol del medio día fuertazo llevó al hombrecito al pie de un naranjo cargadazo, a sombrearse.
- ¡Quiero naranjas! - Gritaba la cabeza’e su mujer. El se hacía el dormido.- Entón esperame aquí -, sque gritó amargo -. Las espinas pueden rasguñarte la cara o entrar en tus ojos…
Y ¡pum!, la CABEZA saltó sobre un tronco seco. El infeliz sintió que le faltaba algo, que él pesaba menos. Y das estaba en el cogollo del naranjo. Botaba y botaba las naranjas al suelo. Una se clavó en la boca de la CABEZA. Y ésta, ojos al hombre, comenzó a morder. Entons el señor se escondió en el ramaje y mil pensamientos le venían para escaparse. Dijo pa sus adentros: “Bajaré despacio, pero de unos dos metros salto y vuelo” (aunque sabía que la cabeza lo iba a alcanzar).
Pasó buen tiempito y la cabeza bajó del tronco y WAK-WAK-PUM! saltaba nerviosísima… Miraba… “Segurito me ha mentido”, sque dijo, “Lo haré más desgraciao…”.
Un venadito malton corría escapando de unos perros por el lado de la cabeza. En su desesperación, brincó ésta sobre el venado, creyendo que era su marido. Los cabellos mergos medio trenzados se volvieron cuernos en la cabeza del venado. 
Por eso dicen que es una maldición de la mujer que los venaus machos tengan cuernos y ojos tan de asustados, y brujería segura si un hombre se desgracia tocando, sin saberlo, el cuello roncador de su mujer.


Contado por Víctor Paredes Estela. La Comaca de El Capulí, Bambamarca.Del libro: Los seres del más acá. Muestras sobrenaturales de la tradución oral cajamarquina.Biblioteca campesina.
Pueden comprar el libro, con más interesantes historias aquí: Bibliotecas rurales de Cajamarca.
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* Antiguas - Los antiguos, antepasados, llamados también “gentiles”.
* Gafito - Tonto, torpe, idiota
* Chuchume - Del quechua CHUCHU = Protuberancia, seno de mujer y RUMI = Piedra. Roca que sobresale entre tierras de cultivo, muy dura y estéril.
* Ojo de agua - Manantial, naciente, puquio.
* Col’pato - Forma que adopta el tejado alrededor de toda la casa, sin dejar un espacio a merced de la lluvia.* Dasito - Rápido, veloz.
* Pararaico - Acto, celebración de termino en la construcción de una casa.
* Añañau - Interjección en quechua !que rico! ! que bonito! ! que sabroso!
* Paico - Pazote, Qamash. Planta usada para condimentar, dar color ala comida.
* Chiche - Huacatay, shinshil. Planta aromática usada como condimento.
* Ponchajo - Vestido de poncho.
* Cacau - Interjección de lastima, compasión. !Que pena!, !Pobrecito!

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Entre el sofá y la pared



Aquella era como cualquier sala de abuela, sólo una observación detallada revelaba sus particulares detalles. La pequeña mesita de centro se encontraba totalmente cubierta de pequeños pero no muy adecuados arreglos: La muñeca de porcelana tenia una mirada penetrante, terrorífica; el adorno con bolas de nieve dentro mostrando su pequeño mundo, atrapando a los personajes en él; el cenicero, instrumento fiel y necesario de los habitantes de épocas pasadas, ahora simplemente mostraba las pocas colillas de los cigarros que quedaban. Y esa imagen, tan perturbadora con solo el reojo, aquella virgen se ahogaba en un vaso con gemas de cristal.

La decoración era espontanea, una oculta inspiración pudo haber provocado ese zafrrancho o quizá simplemente el remate de los muebles que nadie se atrevió a comprar. Los sofás tienen un estampado de flores, imaginarias flores de un domingo primaveral, impresas en este lugar, ayudan a reflejar su fantasía, el aire irreal del lugar. La pequeña vitrina detrás del sillón cuenta con tres niveles, en todos ellos hay copas, rodean a una botella de coñac, un champagne y un whisky apenas brindado. No hay un televisor, si la estancia de una improbable visita se alarga hay unos álbumes de fotos escondidos debajo de la mesa de centro: En el primero se lee “Nuestra Boda”, tiene una funda crema, como el de una perla descuidada por los años; a su costado se encuentra otro álbum, “Mis primeros pasos” con una funda de cuero, denota un mejor cuidado y “Nuestra familia” un último libro del que no hay muchos detalles.

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